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Saturday, October 20, 2007

Bus Story

Tras la agotadora jornada de trabajo, allí me encontraba esperando el transporte urbano masivo de la ciudad. Aquel invento en el que 120 personas viajan en un espacio pensado para 60. Aquel lugar donde todo puede ocurrir: desde que el chofer le grite "tarada" a una rubia que no sabía donde era la parada y seguía tocando timbre en cada poste que veía pasar bajo sus lentes oscuros; hasta que debas hacer equilibrio agarrándote de los brazos y/o piernas de otros pasajeros para evitar el salir despedido hacia el asfalto por las nunca cerradas ventanas.

Tras unos aproximadamente 40 minutos de escuchar Jamiroquai, el cajón sobre ruedas se arrimó al gran mucherío de personas tan impacientes como yo, tan apurados por llegar a sus destinos como yo, tan hartos de todo como yo. El bus venía casi vacío, cosa extraña e inusual para un colectivo de línea urbana, lo que me llevó a sospechar que habíase roto cuadras y horas atrás y vuelto a ponerse en marcha minutos antes.

Esperar tiene sus ventajas, y la mía fue que viajé sentado. Me acomodé en un asiento doble, en la parte del pasillo. Siempre tuve la idea de que sentándome en un asiento doble, alguna vez, algún día, una mujer de mi edad se sentará a mi lado, entablaremos conversación, y la invitaré a salir. Vuelvo a la realidad, en donde yo no hablo con mujeres en los colectivos, y me senté, decía, en un asiento del lado del pasillo. Usualmente me siento del lado de la ventana, me gusta ver el paisaje urbano, me repugna, pero me gusta verlo para recordarme que quiero vivir en las afueras.

En el asiento de adelante se sentó una señora con un bebé. No sé distinguir entre hembras y machos, al menos a esa edad, menos si están todos tapados con ropas, toallas, frazadas, mantas o lo que sea que le pongan las señoras a los bebés; y este venía muy tapado.
Los bebés normalmente no me gustan, no me enternecen, me dan lo mismo. Probablemente cambie de opinión cuando tenga el mío, pero no soy de los que se desnucan para ver un wannabe de persona, babeándose en un cochecito.

Como decía, no me gustan los bebes, y este no era la excepción. Tengo algo que hace que los bebes me miren fijamente y se rían. Este bebe, sin embargo, me miraba fijo y no hacia nada. Por suerte para mí, en la parada siguiente subió muchísima mas gente. Y digo por suerte para mí, porque ahora el bebe tendría algo mas con lo que distraerse.

Un señor de unos 30 y pico de años viajaba parado agarrándose como podía de esas barandas que ponen en el techo los fabricantes de colectivos, para que la gente vaya colgándose como queriendo recordar y revivir nuestro simiesco pasado. Dicho señor iba vestido de pantalón de jean, un tanto gastado; remera al estilo Polo de esas con cuello, de color verde apagado; y llevaba atado un buzo de color naranjita claro, con las mangas libremente colgando por debajo de su cintura.

En un acto de absoluta malevosía (si, sigo inventando palabras), el bebé empezó a juguetear con las mangas, sin que ni el señor, ni la madre, ni creo nadie más en el colectivo salvo yo, lo notase. El objetivo: babear.
De más está decir lo pintoresca que me pareció la postal: la madre con el bebé en brazos, el bebé dele a tratar de a garrar las mangas del buzo, y cuando lo lograba -ayudado por los vaivenes del colectivo esquivando los baches de las calles- automáticamente se lo metía en la boca cual chupete improvisado, dejando enormes manchas de humedad en las mismas.

Eventualmente llegó mi parada y me fuí, dejando que el bebé siguiera su rutina, o no, porque apenas me paré sentí su llanto, reclamando las mangas del buzo del señor, que ahora estaba sentado en el lugar desde donde yo había presenciado tan vi l ataque a sus prendas.

11 comments:

Dayana said...

Dèjá vu.

Juan Claus said...

Jajaja dèjá vu total.

Pooobre bebé!

Describirlo como "un wannabe de persona, babeándose en un cochecito"!! Es una de las cosas más crueles que haya escuchado, digamos... hoy.

Pulpo said...

Qué loco... yo sí soy de charlar (y/o abordar) señoritas en colectivos, y me enternecen los bebés. Cosa rara, no?

Nevermind said...

Dayana: ¿por qué dèjá vu?

Juan Claus: ¿por qué dèjá vu?
(y sí, a mi también me pareció cruel, sólo por ese día)

Pulpo: ¿por qué dèjá vu?... digo! sí, ya sé que soy tu antítesis...

Dayana said...

Me contaron una historia parecida un sábado a la noche, por eso dèjá vu.

Pulpo said...

no creo que tanto...
no me imagino que seaos bruce willis y lawrence fishburne

Flσr said...

neveeeeeeer paso a saludarte que hace mil q no hablamos. beso grande!!!!

Chun said...

juajuajuaaaa... me cague de risa. :D

Nadius said...

Yo amo a los bebés... me pueden. Instinto materno, le dicen...
Los colectivos, me hacen acordar a dos cosas
1.- la Candonga de los Colectiveros, de LL
2.- un pedacito de LVST en que hablaban de tiroteos en el colectivo...
¡Saludos!

MARBOT said...

"donde yo había presenciado tan vi l ataque a sus prendas"... eso es literatura de alto vuelo, mái frénd.

Yapa: para cuando no sabés si el bebé es nene o nena, conviene decir "¡Pero qué hermosa criatura!¿Cómo se llama?" Eso sí, si te salen con esos nombres raros tipo "Andrópique" sonaste :S

Juan Claus said...

Juajuajuaaa muy bueno, Marbot.

Never: "Dèjá vu" porque he vivido un par de experiencias similares. :D

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